En muchas ocasiones solemos buscar fuera de nosotros la responsabilidad sobre aquello que nos ocurre; atribuyendo al exterior, a los demás, la responsabilidad de nuestro bienestar, de la consecución de nuestros objetivos.

La persona que no hace nada porque nada depende de ella, sino que son los demás los que deben de hacer cosas para beneficiarla, vive en un rol de victimista. Así, no se arriesga a asumir el peligro de equivocarse porque nada depende de ella, esta persona se ira convirtiendo en una persona que reacciona frente a la vida en lugar de crear y asumir su propia vida.

Para poder llegar a conseguir nuestros objetivos, tanto de salud, personales o profesionales, es necesario  realizar un cambio de pensamiento y pasar del;

  • “Las cosas que me ocurren…” al “lo que estoy haciendo para que me pasen las cosas…” – ¿Qué acciones has realizado en los últimos días que te acerquen a tus objetivos?
  • “De mi fracaso son responsables los otros” al “¿Qué es lo que hago para fracasar?” – No esperes tener resultados diferentes si sigues haciendo lo mismo, si no te arriesgas a equivocarte.

Es un paso mágico que irá de la mano del compromiso. ¿Por qué? Porque el compromiso entendido como una decisión contraída consigo mismo, puede convertirse en una formidable

herramienta para evolucionar. El compromiso engendra responsabilidad; genera una energía, una motivación que permite que el sueño se transforme en un objetivo, y el objetivo en realidad. El compromiso crea responsabilidad, poder y confianza.

Tomar consciencia de nuestra responsabilidad en la vida nos sirve para darnos las instrucciones a seguir, para marcarnos objetivos precisos y encontrar la motivación necesaria para su consecución.

Las excusas son los clavos con los que construimos el edificio de nuestros fracasos, si queremos algo de verdad buscaremos soluciones, si no buscaremos excusas.

 

Félix Tijero del Pozo

Coach Universitario en Fitness y Nutrición.